¿Puede ser un vestido sexista? ¿Y una marca?

Las chicas de Rélisation la lían parda a la hora de convencernos para que compremos su vestido Diane

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The Diane, el vestido “sexista” del que todo el mundo habla.

La firma australiana Réalisation Par– fundada por la modelo y bloguera australiana Alexandra Spencer y la diseñadora Teale Talbot- lleva un mes en boca de todos. Todo se debe a la descripción que acompaña a uno de los vestidos más populares en su tienda online.  Un diseño rojo, descocado, con estampado de estrellas, decorado con volantes, y de silueta cruzada al estilo wrap dress. Una monada. Y un éxito de ventas entre celebrities y blogueras, de Bella Hadid a Gala González pasando por Jenna Dewan Tatum.

El Diane viene descrito en la web de la siguiente manera: “Esto es lo que sabemos. Los hombres adoran los vestidos de verano. También sabemos que esta afirmación no tiene sentido porque las mujeres vestimos para nosotras mismas y sólo para nosotras mismas. Pero a veces… sólo a veces, se necesita un “billete que te garantice salir de la cárcel”. Quizá te olvidaste sacar la basura o bien has arañado el coche de papá o quizá has llegado muy tarde y olvidaste hacer lo único que te habían pedido. Sea cual sea el motivo, el vestido The Diane es la solución. Este es el vestido que les hace olvidar por qué están enfadados contigo y lo único que importa es: si eres mala a la hora de ser buena, tienes que ser muy buena intentando no parecer mala. Confía en nosotros. De nada”.

A raíz de esto son varios los medios que han venido publicando artículos de opinión al respecto poniendo de vuelta y media a la marca y sus sexistas palabras (raro es que Lena Dunham no haya dicho nada… Será que estaba demasiado ocupada defendiendo el honor de Taylor Swift a propósito de Kanye West y su vídeo Famous. A todo esto hay que suscribirse a Lenny, al menos hasta que activemos la suscripción a FashTruck).

Vaya por delante que toda firma es libre de utilizar la retórica que quiera, tú decides si te sientes identificada o no con la filosofía que defiende. Pero de todos modos (y no siendo abogadas de este tipo de causas), sí: el texto tiene más bien poca gracia. Podrían haber dicho lo mismo de otra manera, sin incidir tanto en el estereotipo de buenorra que enseña pecho y cacha para salir adelante en la vida. ¡Si es que el vestido es monérrimo y se vende solo! Vamos, que lo peor de todo ya no es tanto lo desafortunado del tono, sino la contradicción en la que caen al utilizar semejante discurso -la necesidad de justificar en esos términos lo sexy del vestido y el por qué debes comprártelo- para venderle este o cualquier otro diseño a esas mujeres que según ellos mismos ellas mismas, no necesitan ninguna excusa para vestirse como les dé la gana.

Ahora bien, dicho esto, el vestido no tiene culpa de nada. Y como efectivamente somos nosotras las que lo vamos a llevar aportándole personalidad más allá de la etiqueta y de lo que ésta simboliza… Queda libre de todo pecado.

Vestidos veraniegos igual de monos, pero de otras marcas menos torpes (y más baratas):

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